top of page

El caso Hildegart y la Psiquiatría Forense (1 de 2): los hechos

  • hace 1 día
  • 13 Min. de lectura

Actualizado: hace 2 horas



El asesinato de Hildegart Rodríguez Carballeira en 1933 es uno de los episodios más fascinantes desde el punto de vista de la psiquiatría, la sociología y la política de la Segunda República Española. Hildegart fue asesinada por su propia madre cuando sólo tenía 29 años. Era una mujer superdotada que era considerada un mito que reflejaba el ideal de la mujer española moderna de la República. Su madre, Aurora Rodríguez Carballeira, la concibió y educó como un proyecto de mujer del futuro. No hubo problemas entre ambas mientras Hildegart siguió las instrucciones de su madre. Sin embargo, los conflictos surgieron entre madre e hija cuando Hildegart quiso seguir su propia vida. Entonces su madre la mató a sangre fría.


El caso fue muy mediático y fue seguido por todos los medios de comunicación de todas las ideologías. El debate que se generó durante el juicio a Aurora giró en torno a la imputabilidad. Hubo peritos psiquiatras que testificaron con argumentos, unos reforzando la tesis de la inimputabilidad, y otros refutándola. La gran polarización que tenía la sociedad española durante la Segunda República se reflejó en los argumentos que utilizaron los peritos, cuyos informes estaban claramente influenciados por las ideologías imperantes en aquella época.


La historia de Hildegart y su madre ha sido novelada y llevada al cine en varias ocasiones


1. Introducción: el mito de la mujer del futuro y la tragedia de la razón

La historia de Hildegart Rodríguez Carballeira (1914-1933) y su madre, Aurora Rodríguez Carballeira, trasciende la crónica negra para erigirse como uno de los episodios más complejos y reveladores de la historia intelectual y social de la España contemporánea. No estamos ante un simple caso de filicidio, sino ante la culminación trágica de un experimento sociológico y biológico concebido en las entrañas de una modernidad mal entendida. Aurora Rodríguez no buscó tener una hija en el sentido afectivo y tradicional del término; su objetivo fue esculpir, mediante la eugenesia y una pedagogía radical, a la "mujer del futuro", una mesías secular destinada a liberar a la mujer española de su atavismo histórico y sexual.


Este informe disecciona la trayectoria de este "proyecto humano" desde sus raíces familiares en el Ferrol de finales del siglo XIX hasta el juicio de Aurora en 1934. Analiza cómo las corrientes del socialismo utópico, el higienismo, la reforma sexual y la política de la Segunda República convergieron en un apartamento de Madrid para crear a una niña prodigio, y cómo esas mismas fuerzas, distorsionadas por la paranoia materna, condujeron a su destrucción. El asesinato de Hildegart el 9 de junio de 1933 y el posterior proceso judicial no solo conmocionaron a la opinión pública, sino que se convirtieron en un campo de batalla donde la psiquiatría española debatió los límites entre la locura, la maldad ideológica y la responsabilidad penal.


2. El sustrato ideológico y familiar: ferrol y la génesis del plan

2.1. El contexto ferrolano y la biblioteca paterna

Para comprender la psique de Aurora Rodríguez Carballeira y, por ende, el destino de Hildegart, es imperativo examinar el entorno en el que se forjó la madre-creadora. Nacida el 23 de abril de 1879 en Ferrol, Aurora creció en el seno de una familia acomodada pero ideológicamente singular. Su padre, Francisco Rodríguez Arriola, era un procurador de tendencias liberales y progresistas, una rareza en una ciudad marcada por el conservadurismo militar y clerical.


Aurora, carente de una educación formal reglada, se formó de manera autodidacta en la biblioteca de su padre. Allí, lejos de las novelas románticas que consumían sus contemporáneas, se nutrió de los textos de los socialistas utópicos —Fourier, Saint-Simon, Owen— y de los incipientes tratados de eugenesia y neomalthusianismo que circulaban por Europa. Esta dieta intelectual cimentó en ella una visión del mundo donde la reforma social no dependía de la caridad cristiana, sino de la ingeniería social y la mejora biológica de la especie. La joven Aurora desarrolló un rechazo visceral hacia el matrimonio convencional y la dependencia económica de la mujer, observando con desdén lo que consideraba la "esclavitud doméstica" de sus congéneres.


2.2. El ensayo fallido: el caso de Pepito Arriola

Antes de Hildegart, hubo un primer "borrador" del proyecto educativo de Aurora, cuyo fracaso fue determinante para la concepción posterior de su hija. Su hermana mayor, Josefa, tuvo un hijo de padre no reconocido, José Rodríguez Carballeira, quien pasaría a la historia como el niño prodigio Pepito Arriola. Ante la incapacidad o desinterés de Josefa para la crianza, Aurora, con apenas 16 años, asumió la tutela de facto del sobrino.

Aurora aplicó en Pepito sus intuiciones pedagógicas: aislamiento de influencias "vulgares", disciplina férrea y estimulación precoz. El resultado fue espectacular en el ámbito musical; el niño se convirtió en un virtuoso del piano aclamado en las cortes europeas, siendo calificado como el "Mozart español". Sin embargo, el éxito trajo consigo la pérdida de control. Cuando la fama de Pepito se consolidó, su madre biológica reclamó la custodia para explotar económicamente su talento, llevándoselo a Madrid y al extranjero.


Para Aurora, esto no fue solo una pérdida afectiva, sino una traición intelectual y una lección pragmática: no se podía construir una obra perfecta sobre un terreno jurídico que no le pertenecía. La experiencia con Pepito Arriola solidificó su determinación de tener un hijo propio, sobre el cual tuviera un dominio absoluto e incontestable, eliminando cualquier variable externa —como un padre o una familia extensa— que pudiera reclamar derechos sobre su "obra".


3. La ingeniería de la concepción: eugenesia en la práctica


3.1. La búsqueda del "Colaborador Fisiológico"

Tras la muerte de su padre en 1914, Aurora heredó una fortuna considerable que le garantizaba la independencia económica necesaria para su empresa. Con 35 años, una edad avanzada para la maternidad en la época, puso en marcha su plan eugenésico. Su objetivo no era formar una familia, sino realizar un "experimento científico".


Aurora buscó un progenitor que cumpliera requisitos biológicos específicos —salud, inteligencia, ausencia de taras hereditarias— pero que, crucialmente, no tuviera ningún interés emocional en la descendencia. Según las investigaciones históricas, el elegido fue Alberto Pallás Montseny, un cura castrense leridano con fama de intelectual y librepensador, a quien Aurora conoció en Ferrol. Aurora se refirió a él siempre como un mero "colaborador fisiológico", despojándolo de cualquier estatus paterno.


La relación fue estrictamente instrumental. Aurora afirmó haber tenido únicamente tres encuentros carnales con Pallás, con el único fin de la procreación, describiéndolos como actos desprovistos de pasión y puramente funcionales. Una vez confirmado el embarazo, Aurora rompió todo contacto y se trasladó a Madrid. Esta mudanza tenía un doble propósito: dar a luz lejos del escrutinio provincial de Ferrol y asegurar que el padre biológico no pudiera interferir en la crianza de la niña.


3.2. Nacimiento y simbología del nombre

Hildegart nació el 9 de diciembre de 1914 en el número 3 de la calle Juanelo, en Madrid. Fue inscrita tardíamente en el registro civil, el 29 de abril de 1915, con el nombre completo de Hildegart Leocadia Georgina Hermenegilda María del Pilar Rodríguez Carballeira. A pesar de su militante ateísmo, Aurora la bautizó el 23 de marzo de 1915, una concesión pragmática para evitar que el estigma de la ilegitimidad y la falta de bautismo obstaculizara la futura carrera pública de su hija en una España profundamente católica.


La elección del nombre "Hildegart" es fundamental para entender la proyección psicológica de la madre. Aurora sostenía que significaba "Jardín de Sabiduría" en alemán, aunque filológicamente es una interpretación dudosa (derivada probablemente de Hildegard, que significa "batalla" y "protección"). Sin embargo, para Aurora, el nombre evocaba resonancias germánicas asociadas con la disciplina, la ciencia y la modernidad europea, en contraposición al carácter latino que ella despreciaba por considerarlo pasional y decadente. Desde el nombre, Hildegart estaba predestinada a ser una figura de lucha y conocimiento.


4. La fabricación de la niña prodigio (1914-1928)


4.1. Pedagogía del aislamiento y la estimulación

La infancia de Hildegart fue un régimen de entrenamiento intensivo diseñado para maximizar sus capacidades intelectuales a costa de su desarrollo emocional y social. Aurora aplicó un método pedagógico basado en la estimulación precoz y el control total del entorno, considerando a su hija como una "muñeca de carne" que debía ser modelada día a día.


Los hitos de su desarrollo fueron asombrosos, producto tanto de una capacidad innata como de la presión materna:


  • Lectura y Escritura. A los 2 años ya leía con fluidez; a los 3 años escribía y a los 4 años mecanografiaba, utilizando la máquina de escribir como su principal juguete.


  • Poliglotismo. A los 8 años, Hildegart dominaba cuatro idiomas (inglés, francés, alemán y español) y tenía nociones de latín y griego.


  • Aislamiento Social. Aurora prohibió el contacto con otros niños para evitar "contaminaciones" intelectuales y morales. Su única compañera y referente era su madre. El padre biológico, Alberto Pallás, intentó visitarla hasta que la niña tuvo cuatro años, momento en el que Aurora le prohibió terminantemente el acceso, alegando que su influencia sería perniciosa para el "experimento".


4.2. El asalto a la academia

Hildegart ingresó en el Instituto Cardenal Cisneros para cursar el bachillerato, completándolo en tiempo récord. Su entrada en la universidad fue un acontecimiento mediático. En junio de 1928, con tan solo 13 años, se matriculó en la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Madrid (actual Complutense).


Su presencia en las aulas universitarias, dominadas exclusivamente por hombres adultos, fue disruptiva. No se limitaba a asistir a clases; participaba activamente en debates jurídicos y políticos, demostrando una madurez retórica y una erudición que intimidaba a compañeros y profesores. A los 17 años, en 1932, se licenció en Derecho con calificaciones de sobresaliente, convirtiéndose en la abogada más joven de España. Simultáneamente, siguiendo el plan de su madre de crear una humanista total, cursaba estudios de Filosofía y Letras y Medicina.


5. Activismo político: la "Virgen Roja" en la arena pública

La adolescencia de Hildegart coincidió con el advenimiento de la Segunda República Española (1931), un periodo de efervescencia política que proporcionó el escenario perfecto para que el "proyecto Hildegart" se desplegara en toda su magnitud.


5.1. Militancia en el PSOE y la UGT

Desde muy joven, Hildegart se afilió a las Juventudes Socialistas y a la Unión General de Trabajadores (UGT). Su capacidad oratoria y su vasta cultura la convirtieron rápidamente en un icono del socialismo juvenil. Daba mítines multitudinarios donde hablaba de la emancipación de la clase obrera y de la mujer con una autoridad impropia de su edad biológica, ganándose el respeto de las bases.


Sin embargo, su relación con la cúpula del partido fue conflictiva desde el inicio. Hildegart, imbuida del purismo ideológico y moralista de su madre, criticaba el pragmatismo de los líderes socialistas. La tensión estalló en 1932, cuando Hildegart publicó un artículo incendiario en el periódico La Libertad (y colaboraciones regulares en La Tierra), donde criticaba duramente la estrategia del PSOE de apoyar a candidatos que ella consideraba reaccionarios o burgueses. En estos textos, tildó a ciertos sectores del partido de "socialenchufistas", acusándolos de acomodarse en las instituciones republicanas y traicionar el espíritu revolucionario.


Esta disidencia pública provocó su expulsión del PSOE en 1932. Lejos de retirarse, Hildegart radicalizó su postura política. Se integró en el Partido Republicano Democrático Federal (PRDF), atraída por su federalismo y laicismo radical, y comenzó a mostrar simpatías crecientes por el anarquismo, al que veía como una fuerza más honesta y vitalista que el socialismo burocrático. Su evolución política demostraba una independencia de criterio que, paradójicamente, empezaba a preocupar a su madre.


5.2. Liderazgo en la reforma sexual

Paralelamente a la política de partidos, Hildegart se erigió como la máxima teórica de la revolución sexual en España. Fue secretaria de la sección española de la Liga Mundial para la Reforma Sexual, fundada en marzo de 1932 y presidida por el prestigioso Dr. Gregorio Marañón. Esta organización abogaba por la educación sexual científica, la anticoncepción, el divorcio y la despenalización de la homosexualidad, temas que eran tabú en la sociedad española de la época.


Hildegart mantuvo una correspondencia fluida y de alto nivel intelectual con las mentes más brillantes de la sexología europea. Figuras como Havelock Ellis (quien la apodó "The Red Virgin" o "La Virgen Roja"), Magnus Hirschfeld y el escritor H.G. Wells la trataban como a una igual, asombrados por la precocidad y la profundidad de sus análisis.


6. Producción intelectual: entre la eugenesia y la libertad

Entre 1930 y 1933, Hildegart desarrolló una producción bibliográfica frenética, publicando 16 libros y más de 150 artículos. Su obra refleja las tensiones de su educación: una mezcla de progresismo feminista radical y una eugenesia dura, heredada de su madre, que a veces rozaba el autoritarismo biológico.


6.1. Análisis de obras principales

La siguiente tabla resume sus obras clave y las tesis principales que defendió, ilustrando la evolución de su pensamiento:

Título y Año

Tesis Principales y Contenido

Relevancia

"El problema eugénico" (1930)

Defensa de la eugenesia como herramienta del socialismo. Propone la procreación consciente y medidas de esterilización para "mejorar la raza" y evitar el sufrimiento social.

Muestra la influencia directa de Aurora y el higienismo de la época.

"La rebeldía sexual de la juventud" (1931)

Insta a la juventud a liberarse de la moral cristiana castrante. Aboga por una sexualidad responsable e higiénica, criticando la doble moral burguesa y la prostitución.

Best-seller que conectó con la nueva generación republicana.

"Profilaxis anticoncepcional" (1931)

Manual técnico sobre métodos anticonceptivos (preservativos, diafragmas, espermicidas). Rompe el silencio informativo sobre el control de natalidad.

Vendió 8.000 ejemplares en una semana. Obra práctica y revolucionaria.

"Malthusianismo y Neomalthusianismo" (1932)

Análisis de las teorías de población y control de natalidad como medio de emancipación obrera y femenina.

Consolida su perfil como teórica demográfica y social.

"Venus ante el derecho" (1933)

Análisis jurídico-sociológico. Aboga por la legalización del aborto (bajo supuestos eugenésicos), el divorcio pleno y la igualdad jurídica total.

Muestra su madurez jurídica y su capacidad de propuesta legislativa.

"¿Se equivocó Marx?" (1932)

Cuestiona si el materialismo histórico es suficiente para explicar la condición humana sin integrar la psicología y la sexualidad.

Refleja su crisis con el marxismo ortodoxo y su independencia intelectual.

6.2. La eugenesia de Hildegart: ¿ciencia o ideología?

La visión eugenésica de Hildegart era notablemente "dura" y cientificista. A diferencia de otras feministas de la época como Amparo Poch y Gascón, que abogaban por una sexualidad más ligada al placer natural, Hildegart veía el sexo y la reproducción como funciones que debían ser administradas por la Razón y la Ciencia. Para ella, traer hijos enfermos o pobres al mundo era un crimen social. En obras como Venus ante el derecho, llega a defender la esterilización de los "degenerados" y "anormales", una postura que hoy resulta controvertida pero que era moneda corriente en el progresismo científico de entreguerras, que buscaba erradicar la miseria a través de la biología.


7. La ruptura y la paranoia: el deterioro de la relación (1932-1933)

A medida que el prestigio internacional de Hildegart crecía, la relación simbiótica con su madre comenzó a fracturarse. El "proyecto" estaba fallando en su premisa fundamental: la obediencia absoluta de la creación hacia su creadora.


7.1. La visita de H.G. Wells y la conspiración imaginada

Un punto de inflexión crítico fue la visita del escritor británico H.G. Wells a Madrid en mayo de 1932. Wells, fascinado por la inteligencia y el potencial de Hildegart, le propuso trasladarse a Londres para trabajar como su secretaria y continuar sus estudios lejos del ambiente opresivo de Madrid. La oferta era una oportunidad de oro para la emancipación de Hildegart.


Para Aurora, sin embargo, esta propuesta no era una oportunidad profesional, sino la confirmación de una conspiración internacional. Comenzó a desarrollar una paranoia aguda, convencida de que el "Intelligence Service" (el servicio secreto británico) quería secuestrar a su hija para convertirla en espía o prostituirla. Aurora interpretaba cualquier intento de independencia de Hildegart como una maniobra de enemigos externos para arrebatarle su obra. Empezó a interceptar la correspondencia de su hija, a prohibirle salir sola y a ver amenazas en todos sus círculos sociales, desde el PSOE hasta la Liga de Reforma Sexual.


7.2. El factor sentimental: Abel Velilla

En los meses previos al asesinato, surgió otro factor desestabilizador: la vida afectiva de Hildegart. La joven trabó una estrecha amistad con Abel Velilla, un militante republicano vinculado al Partido Federal (a veces citado como Teniente de Alcalde de Barcelona en algunas fuentes). Aunque la naturaleza exacta de la relación (amistad profunda o romance incipiente) es objeto de debate, para Aurora representaba una amenaza existencial.

Aurora veía a Velilla y a los hombres en general como "depredadores" que querían pervertir la pureza eugenésica de su hija. Durante los interrogatorios posteriores, Aurora afirmó que Velilla quería aprovecharse de Hildegart y apartarla de su misión redentora. La mera posibilidad de que Hildegart se enamorara implicaba, para Aurora, la contaminación vulgar de su escultura perfecta y la pérdida definitiva de control sobre su voluntad.


7.3. El plan de huida y la sentencia materna

Hacia la primavera de 1933, la convivencia en el piso de la calle Galileo se volvió insostenible. Hildegart, con 18 años (siendo la mayoría de edad a los 23), planeaba separarse de su madre. La idea de aceptar la oferta de Wells o simplemente vivir sola cobraba fuerza. Hildegart llegó a manifestar su deseo de dejar la política y la literatura propagandística para vivir "libremente, sin imposiciones de nadie".


Aurora, atrapada en su lógica paranoide y megalómana, llegó a una conclusión fatal: si Hildegart se iba, el proyecto se corrompía irreversiblemente. Una obra imperfecta no merecía existir. Como declararía más tarde: "El escultor, tras descubrir la más mínima imperfección en su obra, la destruye". El asesinato se perfiló en su mente no como un crimen, sino como un acto de "profilaxis" moral.


8. El asesinato: la noche del 9 de Junio de 1933


8.1. Cronología de los hechos

La noche del 8 al 9 de junio de 1933 fue testigo del desenlace. Tras una discusión intensa, Hildegart se retiró a su habitación.


  • La Espera. Aurora permaneció despierta gran parte de la noche, rumiando su decisión y alimentando sus delirios sobre las conspiraciones que amenazaban con llevarse a su hija.

  • 08:00 AM. Mientras Hildegart dormía plácidamente, Aurora entró en el dormitorio. Portaba una pistola que había adquirido tiempo atrás, supuestamente para defenderse de los "conspiradores", aunque también tenía perros en la casa con ese fin.

  • El asesinato. Aurora disparó cuatro veces. Tres balas impactaron en la cabeza y una en el corazón. La muerte de Hildegart fue instantánea; no hubo oportunidad de defensa ni sufrimiento prolongado.

  • La calma post-mortem. Tras el crimen, Aurora no intentó huir ni mostró pánico. Con una frialdad pasmosa, se vistió y salió de la casa. Según algunas reconstrucciones, paseó a sus perros o realizó gestiones cotidianas antes de dirigirse al juzgado. Finalmente, contactó con su abogado, Juan Botella Asensi, y se entregó voluntariamente en el juzgado de guardia.


8.2. La confesión y justificación

En su declaración inicial, Aurora confesó el crimen con total tranquilidad y sin muestras de arrepentimiento. Su justificación fue coherente con su delirio: había matado a su hija para "salvarla" de la corrupción, del espionaje británico y de la degradación moral. "Yo la creé y yo la destruí", fue la esencia de su argumento. Para Aurora, no se trataba de un asesinato común, sino de un acto de soberanía sobre su propia creación.


El cadáver de Hildegart es velado en la sede del Partido Republicano Federal, en el que militaba en el momento de su muerte. Archivo General de la Administración.
El cadáver de Hildegart es velado en la sede del Partido Republicano Federal, en el que militaba en el momento de su muerte. Archivo General de la Administración.

9. El Impacto social (1933-1934)

La noticia de la muerte de la "Virgen Roja" sacudió a la España republicana. Los periódicos de todas las tendencias, desde El Socialista hasta ABC, dedicaron portadas al suceso, interpretándolo según sus sesgos ideológicos: para la derecha, era el fruto podrido del amor libre y el feminismo; para la izquierda, la pérdida trágica de una líder brillante.


Comitiva fúnebre del entierro de Hildegart en la Carrera de San Jerónimo (Madrid). Archivo General de la Administración
Comitiva fúnebre del entierro de Hildegart en la Carrera de San Jerónimo (Madrid). Archivo General de la Administración

Tabla 1: Cronología Resumida del Caso Hildegart

Fecha

Evento

Descripción

23 Abr 1879

Nacimiento de Aurora

Nace en Ferrol. Hija de Francisco Rodríguez Arriola.

1914

Concepción

Encuentros instrumentales con Alberto Pallás.

9 Dic 1914

Nacimiento de Hildegart

Nace en Madrid. Inicio del aislamiento educativo.

1928

Universidad

Hildegart ingresa en Derecho con 13 años.

1932

Ruptura Política

Expulsión del PSOE por críticas a "socialenchufistas".

May 1932

Visita de H.G. Wells

Oferta de ir a Londres. Detonante de la paranoia materna.

9 Jun 1933

El Asesinato

Aurora mata a Hildegart mientras duerme (08:00 AM).

May 1934

El Juicio

Condena a 26 años de prisión (tesis de imputabilidad).

Dic 1935

Internamiento

Traslado definitivo al psiquiátrico de Ciempozuelos.





Este post ha sido redactado con ayuda de Inteligencia Artificial

Encabezado 1

bottom of page